Aborto, ¿por qué no?

En la ocasión anterior, vimos idónea la publicación sobre el Adviento y su significado. Sin embargo, tenemos la sensación de haber dejado un tema sin acabar, y es que primero hablamos sobre el aborto y luego buscamos opiniones al respecto, pero quisimos indagar un poco más.

Por ello, hemos hablado con Don Javier Vega, médico experto en bioética y sacerdote con el cual compartimos parte del curso que realizamos, en busca de una perspectiva más concreta. ¡Aquí os dejamos la entrevista!

¿Cuál es su posición frente al aborto?
Como decía recientemente el Papa Francisco, el aborto no es un asunto religioso ni político; es un asunto científico. Es evidente hoy día que desde la concepción hay una vida humana, un individuo de la especie humana, un homo sapiens sapiens, un ser humano. Si haces un cariotipo, posee 46 cromosomas (especificidad). El embrión tiene autonomía, y puede crecer en el útero de otra mujer si se lo transplanta allí, y es él a través de un órgano temporal, la placenta, quien pide a su madre alimento, oxígeno… Es una novedad biológica, diferente a sus padres. Existe una continuidad en todo el desarrollo. Tiene una unidad, y el centro coordinador es el genoma y después lo será el sistema nervioso central, etc.

El primer derecho humano es el derecho a la vida. El primer deber ético de la persona, que se capta sobre todo por intuición, es no matar a un inocente.

¿Cuál diría usted que es el motivo por el que la Iglesia se posiciona en contra del aborto?

La Iglesia defiende el derecho a la vida sin excepciones; respetar la vida es el primer derecho-deber ético que tiene el ser humano hacia los demás; se capta sobre todo por intuición. Sin vida no hay libertad ni otros derechos humanos. Deliberadamente nunca es lícito matar a un ser humano inocente. El derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, es un principio no negociable para la Iglesia, que defiende la dignidad humana que tenemos todos los hombres y mujeres, y que el Estado ha de reconocer y proteger, así como sus derechos fundamentales.

La Iglesia defiende a cada ser humano, intenta seguir a Jesucristo, que es el que desvela el misterio del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, redimido, llamado a la comunión con Dios y a la vida eterna. El cristianismo es siempre fe y razón, es la apuesta más racional y más humana: apostar por la racionalidad del Universo y por el Amor. Pensando un poco, sin prejuicios, se comprende que ninguna mujer aborta por gusto; sufre presiones de su pareja, familia, sociedad… para que lo haga, pues no quieren responsabilidades.

La misión de la Iglesia es llevar el Evangelio al mundo, y el amor y la misericordia es esencial. Defiende, por tanto, la dignidad de cada ser humano, la igualdad de todos, el derecho a la sin excepciones; es también el Evangelio de la vida, del que habló Juan Pablo II en una de sus encíclicas más importantes. La misión de la Medicina es curar al enfermo y, cuando no es posible, aliviarle, pero nunca provocarle deliberadamente la muerte, ni en el inicio ni en el final de la vida, si queremos que la Medicina siga siendo la más humana de las ciencias.

¿Cree que la doctrina de la Iglesia es muy dura?

La doctrina es exigente, pero es lo ideal para una ecología humana, pues no somos meros individuos de una especie, sino seres humanos, personales, únicos e irrepetibles. No sobra ninguno. Vale la pena ir formando una cultura de la vida; toda vida es un bien, los más débiles e indefensos requieren especial protección. Superar la cultura del descarte, poco a poco, y globalizar la solidaridad.

La moral de la Iglesia, que se reduce a seguir a Jesús viviendo el mandamiento del Amor, es exigente, y por eso hace falta la ayuda de Dios para intentar vivirla, sabiendo que somos frágiles y que siempre hay perdón; no hay moral sin perdón. Comenzar y recomenzar a aprender a amar toda nuestra vida.

Una persona mayor de edad y los que cooperan en el aborto, que sí lo saben, quedan fuera de la Iglesia tras provocar el aborto. Esta pena resalta la gravedad de esta acción. Si es menor de edad o si no conoce esta pena, no incurre en ella, aunque se comete un pecado muy grave.

La Iglesia se posiciona en contra pero, ¿cuando una mujer decide seguir con el embarazo recibe el apoyo de la Iglesia?

El sacerdote penitenciario de la Catedral, los Vicarios episcopales de la diócesis de Valencia, algunos rectores de Basílicas y Santuarios y otros sacerdotes en algunas épocas litúrgicas tienen la facultad de perdonar la pena de las personas que se confiesen de aborto. En caso de urgencia cualquier sacerdote puede absolver de la culpa del aborto en cuanto acuden a la confesión y posteriormente les dirá la penitencia por la pena de la excomunión que lleva consigo.

No hay moral sin perdón. Los cristianos sabemos que la Misericordia es el límite que pone Dios al mal. Que Dios hace una fiesta cada vez que un pecador le pide perdón. Nos ama incondicionalmente y perdona y olvida cuando volvemos a Él; por ello no perder la esperanza y recomenzar a pesar del pecado cometido. Sin duda es diabólico que se intente promover el aborto legal; solo en el año 2000 en 61 países occidentales hubo 40 millones de abortos legales.

¿Cree que cuando la mujer va a tomar la decisión de abortar ha recibido toda la información que necesita en cuanto a los posibles efectos, otras soluciones…?

Ninguna mujer aborta por gusto, y muchas lo hacen presionadas moralmente por su pareja, su familia, amigas…

Hay personas que no caen en la cuenta de lo que se está tratando por la desinformación que existe sobre el tema, y pueden abortar cinco o seis veces sin que aparentemente sientan nada, pensando que no es un ser humano y que no sufre. La mayoría, a medio o largo plazo, sí experimenta trastornos psicológicos, pues es más fácil sacar al hijo del útero que de la cabeza de la madre.

¿Qué hay del Derecho a la Vida?

Entre los derechos humanos fundamentales, como se recoge en la Declaración Universal, está el derecho a la vida -como es sabido-, y misión del Estado es proteger este primer derecho humano fundamental, así como la integridad física y la seguridad de los miembros más débiles de la sociedad.

Está claro que el aborto no es un camino de rosas y que el resultado no siempre es el esperado, ¿no?

En las primeras semanas no suele haber riesgo con algunos métodos abortivos; después aumenta, pero las mujeres que tienen alguna complicación en el aborto no suelen denunciar nunca a los que lo realizan.

Ha de denunciarse y realizarse en las primeras doce semanas, pero no se dan apenas casos de este supuesto; se acogen al peligro para la salud, para el que no hay plazo de tiempo. Una conocida partidaria en público del aborto decía en privado que muchas veces al trauma de la violación se añade el trauma del aborto a la mujer, por lo que no deberían realizarse ni en este supuesto.

Intenta olvidarse cuanto antes, y por ello no hay denuncias aunque haya complicaciones y secuelas.

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2 respuestas a Aborto, ¿por qué no?

  1. Carina dijo:

    Gracias por esta entrevista, gracias por tratar un tema tan delicado con tanta seriedad, gracias por ser la voz de quienes no pueden hablar…

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  2. Belén dijo:

    Este tema me sensibiliza especialmente, sobretodo cuando veo a nuestro entorno que se tapa la boca, los oídos, y los ojos. ¿Ojos que no ven, Corazón que no siente? Los niños están en el vientre de sus madres, como dice muy bien el título de este blog, aunque tú no los veas!!! Gracias por este lugar de encuentro!

    Le gusta a 1 persona

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