Es tiempo para crecer

Como casi todos saben, desde el miércoles 18 de febrero, el Miércoles de Ceniza, estamos en el período de Cuaresma. Esto puede sonar un tanto ambiguo porque, sobre todo, suelen recordarse las “prohibiciones” que entendemos que la Iglesia nos hace para este tiempo.

En primer lugar, cabe aclarar por si alguno necesitara hacer memoria, que “Cuaresma” hace referencia a los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes de morir para estrechar aún más su relación con Dios Padre y prepararse para lo que le tocaría sufrir.

calendario

Del mismo modo, nosotros nos preparamos para esos dos momentos tan importantes para la fe cristiana: la muerte en cruz del Salvador y  su posterior resurrección. Para comprenderlo mejor, pondremos un ejemplo: al igual que unos jugadores de fútbol —o de cualquier otro deporte— entrenan y se preparan ante un partido importante para poder ganarlo, nosotros también hemos de pasar por ese tiempo de preparación.

Es una época para mirar nuestra vida con lupa y cambiar todo aquello que nos está haciendo daño o con lo que le lastimamos a los demás. Por ello, siempre se ha relacionado la Cuaresma con un momento para hacer sacrificios, para dar un poco de las comodidades de las que gozamos en nuestro día a día en memoria de Cristo y reviviendo su pasión.

Siguiendo este modelo, la Iglesia pide, desde hace muchos siglos, ayuno y abstinencia, esto es, no comer carne el Miércoles de Ceniza ni el Viernes Santo, ayunar esos dos días y no comer carne tampoco los viernes de Cuaresma.

ayuno

Sin embargo, todo esto suena actualmente un poco “anticuado” y fuera de lugar, porque es difícil encontrarle un sentido en nuestra realidad. Antiguamente, comer carne era un manjar y un motivo de alegría, pero es algo habitual en nuestros días. Por tanto, si nosotros quisiéramos hacer sacrificios podríamos decantarnos, entre otras cosas, por dos buenas opciones:

– cambiar nuestro trato con las personas, ganar en paciencia, profundizar en la oración, etc.

– dejar un poco de lado el uso abusivo de los teléfonos móviles, ordenadores y redes sociales e intentar “aislarnos” un poco de ese mundo virtual para poder vivir con más intensidad y concienciación esta época del año litúrgico.

No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre. Mateo 15, 11

En resumen, estamos en un tiempo de reflexión y de crecimiento que no nos obliga a estar apenados, sino a vivir con conocimiento la Cuaresma, teniendo en cuenta que ya sabemos el final de la historia, y que es un final feliz.

Por tanto, hacemos una invitación para vivir mejor estos 24 días restantes: desconectemos de todos nuestros aparatos y vicios y conectemos con Dios por medio de la oración.

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Una respuesta a Es tiempo para crecer

  1. Paqui dijo:

    Me parece una buena reflexión referida a la Cuaresma, como bien dices, no se trata tanto de cumplir unos preceptos exteriores sino de ir entrando en la dinámica de la transformación del corazón que es lo que realmente nos capacita para amar. Apuntar a las actitudes profundas que necesariamente si son auténticas, brotarán en gestos concretos hacia cada uno de nuestros “prójimos”.
    Enhorabuena por el blog y mucho ánimo. Gracias por compartir vuestras inquietudes y experiencias. Paqui

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